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CHA L'Almunia en El Justicia de Aragón

José Manuel Latorre Martínez “Seve” en la Sede de El Justicia de Aragón

Queridos Reyes Magos:

Este año he sido malo.

No me refiero a que no haya podido hacer las cosas que prometí para que me eligieran alcalde como crear empleo o traer industrias nuevas, u otras que hicieran más fácil la vida a los vecinos.

No, quiero decir que este año he sido malo con los niños y niñas de mi pueblo. Por eso os quiero avisar de que no os extrañéis si este año no os han pedido en sus cartas balones, patines o monopatines porque les hemos prohibido utilizarlos en las calles y zonas peatonales de toda La Almunia.

No os suene raro que digan en sus cartas que están tristes o preocupados porque tienen miedo a que la policía les pare en el parque si llevan un balón de baloncesto o fútbol en la mano porque no pueden jugar, ya que no hay en todo el pueblo una canasta o una portería donde se pueda jugar un partidillo sin pagar. Alguno/a igual hasta os pide un carnet especial para jugar en la calle, como si existiera eso…

No os extrañe que os digan que gracias a mí –o por mi culpa– tienen menos derechos que en otros pueblos y ciudades porque además de no preguntarles nunca su opinión (cosa que me parece una tontería, ya que aún no tienen uso de razón, que es lo que se ha dicho siempre) he eliminado el derecho a jugar que está reconocido en la Convención Internacional de los Derechos del Niño; que no me extrañaría que algún niño me denunciara.

Si alguno dice que no quiere juguetes y sólo quiere dinero, no creáis que es que los niños de La Almunia son más materialistas que otros o que son conscientes de la crisis de los mayores, y quieran ayudarles, es que les he puesto de pago el Espacio Joven, he aumentado la guardería y al polideportivo sólo entran los que pagan.

Algunos puede que pidan un cine nuevo, una escuela de música o un colegio porque tampoco hemos estado muy rápidos buscando soluciones a los recursos culturales o educativos que tenían obras. Ignorantes! sus padres los manipulan porque el colegio se acabó cuando dijimos nosotros. Ahora que si quieren cine, que vean vídeos.

Puede que alguno diga que a los perros les han hecho un pipican y a ellos nada. Todo el mundo sabe que es más fácil quitar un trozo de parque para contentar a unos pocos que solucionar los problemas de los niños de todo el pueblo. Además los niños no pueden hacer pipí en el parque o en la calle y que con ponerles multas a sus padres solucionado. No sé por qué los niños quieren un pipi-nen.

A lo mejor os dicen que no les gusta su alcalde y que quieren que me pongáis carbón, pero os aviso que mejor que no, porque en 4 años no he puesto en funcionamiento el punto limpio y a lo peor se me ocurre echar los residuos por el WC.

Ser alcalde es una tarea difícil llena de complicaciones y no siempre fácil de explicar a los vecinos y vecinas que con los pequeños “lo mejor es cortar por lo sano” así aprenden bien las normas y asimilan que no pueden hacer lo que quieren en las peñas o en los bares.

Aunque, igual podíamos prohibirles también tener peña hasta que no cumplan los 18 años.

Queridos Reyes Magos, como bien sabéis vosotros por vuestra magia tantas ideas malas no se le pueden ocurrir a una persona sola y que en el Gobierno Municipal trabajamos en equipo, y aunque solo necesitamos nuestros votos siempre le echamos la culpa a los demás.

¡Somos más traviesos!

(Comparte esta carta si quieres que les llegue al fb de sus Majestades los Magos de Oriente)

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José Manuel Latorre Martínez. SEVE

SOMOS UN PUEBLO DE PANDERETA EN MUCHAS COSAS

Aquí se cierran 2 grandes empresas en un par de años que tuvieron hasta 300 trabajadores/as, y no pasa nada.

La escuela de música cerrada, el colegio se abre tarde, la EUPLA está amenazada por el propio gobierno de Aragón,y no pasa nada.

El Espacio Joven tantas veces reclamado se convierte en un club selecto y penaliza a los que menos posibilidades económicas tienen y no pasa nada.

Se duplica el precio de la guardería y no pasa nada.

Se construye un adefesio de parque canino destruyendo 100 metros cuadrados de parque, y no pasa nada.

Se prohíbe a los niños patinar y jugar a la pelota en la calle –incumpliendo el derecho internacional de la Convención de los Derechos del niño– y no pasa nada.

Se cae un edificio catalogado como bien artístico local y no pasa nada.

La residencia de mayores está en situación de alegalidad con un consorcio hace más de un año suspendido al renunciar a su parte la parroquia y no pasa nada.

El cine está a punto de cerrar y no pasa nada.

Nunca antes en la historia de La Almunia hubo tanto despropósito junto que en tan poco tiempo que fuera responsabilidad del Alcalde y su Gobierno Municipal con mayoría absoluta.

¿Y no pasará nada?

Alcalde ‪#‎NoMolas‬

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José Manuel Latorre Martínez. SEVE

Los niños y las niñas tienen derecho al juego, nos lo recuerda el artículo 31 de la Convención sobre los Derechos del Niño que hoy cumple 25 años #CDN25años. Y en La Almunia, ¿se cumple?

Escribo este texto con tristeza y con la responsabilidad de alertar sobre la deriva hacia la que parece que nos están llevando algunas decisiones tomadas en los últimos meses, que afectan a aquellos a los que como ciudadanos, padres y madres, y responsables públicos y privados, deberíamos proteger y promocionar al máximo: a los niños y las niñas.

Suena muy tremendista decir que en La Almunia se incumple la Convención sobre los Derechos del Niño, pero por más que lo pienso y lo repienso, creo que no se está acertando cuando se toman medidas que afectan directamente a las posibilidades de desarrollo de la infancia en La Almunia y que no sólo no se promueven medidas de desarrollo integral de la participación infantil cuyos resultados a corto y largo plazo son más preventivos y educativos que cualquier medida coercitiva o punitiva, sino que se legisla y se adoptan decisiones económicas y normativas que les afectan directa e indirectamente en su desarrollo.

Las medidas que prohiben el juego, niegan la posibilidad de la mediación o la negociación como forma de resolver los conflictos que tanto en el juego como en la vida se dan y son intrínsecos a la vida en sociedad. Las medidas que dificultan la accesibilidad al espacio de juego o de esparcimiento, en especial a la infancia en dificultad social, económica o familiar, están aislando y estigmatizando a una parte de la infancia.

Están generando una fractura social, puesto que dividen a los niños (y por tanto a la sociedad) en ricos y pobres, en de aquí y de allá, en autóctonos y en inmigrantes, en buenos y malos. Y estas medidas esconden efectos perversos y colaterales que en nada benefician a nuestro pueblo –que ya es el ejemplo de cómo no se debe legislar desde la institución municipal sobre la convivencia o las medidas promocionales de la infancia-, ni tampoco solucionan los problemas de conciliación de intereses, y alertan sobre la necesidad de eliminar de la calle a las personas que juegan, aunque de fondo sean determinadas personas que juegan y a las que hay que quitar de la calle y de la vista.

Quisiera abrir una propuesta de diálogo, una iniciativa de conciliación entre las partes, que sólo al identificarlas me causa rubor, porque al pensarlo, pienso en el fracaso que como sociedad hemos cometido al necesitar una estrategia de mediación para que los niños y los mayores, los que juegan y los que ya no, los que utilizan la calle para crecer, socializarse o convivir y los que pasean, transitan, disfrutan de su ocio o descansan, se sientan y reposan en sus casas.

Estamos a tiempo de rectificar, de reconocer que hemos de proteger, promocionar, educar, apoyar, ayudar, rehabilitar, regular, resolver, intermediar, para que los conflictos por jugar no nos lleven a la deriva como sociedad almuniense.

Y sí, como trabajador social, educador, experto en participación, dinamización comunitaria, padre, ciudadano activo e implicado en actividades culturales, agrícolas, sociales, económicas y comerciales, activista político, concejal, ciudadano del mundo, creo que no puedo sino seguir alertando de la necesidad de proteger a la infancia en general. Y en especial a la infancia en riesgo, porque vive en una sociedad que no le protege o porque vive en una familia en dificultad social y económica, refozar a los niños con carencias y en proceso de aprendizaje de habilidades comunicativas,sociales, educar en los derechos y deberes, en los límites. Y pienso especialmente que hemos de escuchar a los niños, dejarles hablar, participar, opinar, sugerir, inventar, equivocarse, intentar, soñar, y acordarnos de nosotros mismos, todos y todas, que hemos sido niños/as, y ahora tenemos la posibilidad y la responsabilidad de construir un mundo mejor, y dejarles a nuestros sucesores, los niños y niñas nuevamente una sociedad más pacífica y más sostenible. Pero con ellos, no contra ellos.

Eliminando derechos de los niños y niñas sólo conseguiremos que crezcan en el odio, en las carencias y sin comprender por qué los mayores, y en especial los políticos que toman decisiones, decidieron un día prohibirles, impedirles o dificultarles la actividad con la que aprendían a ser PERSONAS: el juego.

También existe la posibilidad de que los niños sean quienes denuncien la vulneración de sus derechos ante la ONU por la vulneración de sus derechos según el III Protocolo Facultativo de la Convención de los Derechos del Niño. En este caso la vulneración del artículo 31 es flagrante en La Almunia, pero en la tramitación de determinadas normativas que les afectan, tampoco se les ha escuchado como dice el artículo 12 o se ha tenido en cuenta su interés superior como dicen el artículo 2 o el 3. En la planificación de las normas que les afectan como ciudadanos, o como vecinos, por ejemplo.

Lo dicho, propongo un pacto de sentido común y de inteligencia municipal, de los organismos y organizaciones, de la ciudadanía, por la infancia de La Almunia, algo así como una reflexión con calado y con un horizonte ambicioso para solucionar problemas, resolver conflictos, prevenirlos y promover una planificación global que tenga entre sus prioridades a los niños y niñas vecinos y vecinas de La Almunia, sean de donde sean y vengan de donde vengan, hayan o no nacido aquí, o estén de paso, aquellos a los que les debemos mostrar nuestra capacidad de conseguir su felicidad. Y que las reflexiones comiencen por el juego y abarquen hasta el ocio, el deporte, lo educativo, lo urbanístico, el descanso, los espacios, en definitiva, el modelo de pueblo que queremos tener, y que bien pensado, diseñado desde la mirada de la infancia, seguro que también es un pueblo más adecuado para mayores, familias, jóvenes….

Un pacto por la infancia, suena muy bien. A mi parecer, claro.

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